viernes, 29 de agosto de 2008
Diogenes & Boquechivo
Publicado por Rammy Figueroa 0 comentarios
Etiquetas: Poemas, Cuentos, Politica Boquechivo
sábado, 23 de agosto de 2008
jueves, 21 de agosto de 2008
Camilo Cienfuegos
Revolucionario cubano (La Habana, 1932 - en el mar, 1959). Compañero y colaborador de Fidel Castro, acompañó a éste en el viaje del Granma, que les llevó a ambos a desembarcar en Cuba en 1956 para establecer un foco guerrillero en el este de la isla. Durante la ofensiva final contra la dictadura de Batista, Cienfuegos dirigió la llamada «Columna Antonio Maceo», que fue la primera unidad de los insurgentes que abandonó el refugio de Sierra Maestra.
En unión con el Che Guevara, libró la decisiva batalla para tomar Santa Clara (1958), tras la cual les quedó expedito el camino hacia La Habana, donde entraron triunfantes el 2 de enero de 1959. Sin embargo, no pudo ver los frutos de la Revolución por la que tanto había luchado, pues murió en un accidente de aviación en aquel mismo año.
Publicado por Rammy Figueroa 0 comentarios
Etiquetas: Poemas, Cuentos, Politica Revolucionarios, Revolución
miércoles, 20 de agosto de 2008
La Expedición Armada de junio de 1959
El generalizado y profundo sentimiento de libertad manifestado en aquella ocasión, fue motorizado por el hecho de que Rafael Leonidas Trujillo era en aquel momento el único dictador a ultranza que permanecía en el poder en la región del Caribe; mientras en América Central la familia Somoza gobernaba a Nicaragua, y en América del Sur, Alfredo Stroesner sojuzgaba a Paraguay.
El denominado Movimiento Cívico Venezolano que sacó del poder al general Marcos Pérez Jiménez en enero de 1958, se repitió por la vía armada en Cuba un año después, con el triunfo de las guerrillas encabezadas por Fidel Castro y la huida del general Fulgencio Batista.
El entusiasmo cívico prevaleciente en Venezuela y Cuba, tras la desaparición de los regímenes dictatoriales encabezados por Pérez Jiménez y Batista, colocó a Trujillo en la mira no solo regional, sino continental, en especial del gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Dwight Eisenhower.
Con el derrocamiento de Pérez Jiménez, Rómulo Betancourt, un demócrata enemigo de Trujillo, se instaló en el Palacio de Miraflores, en la capital venezolana.
Así las cosas, Betancourt y Fidel Castro formaron el mejor dúo de gobernantes caribeños para dar apoyo a las ansias del exilio dominicano de terminar con la llamada “Era de Trujillo”, en República Dominicana.
Cayo Confites y Luperón
En dos ocasiones previas y por motivos diferentes, habían fracasado esfuerzos militares de dominicanos en el exilio para derrocar a Trujillo.
El primero de ellos fue en 1947, con la frustrada invasión de Cayo Confites, y el segundo con el fracaso de la expedición de Luperón, en 1949.
En Cayo Confites, perteneciente al territorio cubano, más de mil combatientes dominicanos y de otras nacionalidades se entrenaron largo tiempo, pero la expedición armada fue frustrada por las Fuerzas Armadas de Cuba en el momento mismo cuando iniciaba la partida hacia República Dominicana.
Todas las versiones coinciden en afirmar que Trujillo repartió una alta suma de dinero entre los jefes militares cubanos de la época, con el propósito de que éstos impidieran la salida de la expedición armada.
Fidel venía en 1947
Entre los cubanos que se entrenaron en Cayo Confites estuvo el entonces dirigente estudiantil Fidel Castro, quien además era el presidente del Comité Universitario de Apoyo a la Libertad Dominicana.
Castro no fue apresado en la ocasión debido a que se lanzó a las aguas del mar infestadas de tiburones, y nadando un largo trecho logró llegar a tierra, escapando así de la persecución de los militares cubanos.
La siguiente expedición armada arribó el 19 de junio del 49 a través de Luperón, en Puerto Plata, pero fue frustrada por el ejército trujillista al momento mismo de su arribo, en un avión anfibio.
Con esos antecedentes y la nueva situación política prevaleciente en la zona del Caribe y el continente americano, estaban dadas las condiciones adecuadas para que el exilio dominicano tomara la decisión de realizar un nuevo intento armado contra Trujillo.
A más de eso, el exilio antitrujillista había aumentado en los años previos a 1959, y el repudio a la tiranía establecida en República Dominicana alcanzaba su más alto nivel, tras el secuestro y asesinato del académico español Jesús de Galíndez.
Igualmente, la prolongación de la tiranía de Trujillo se tornaba insoportable luego de 30 años en el poder.
Todos esos factores éticos y políticos se entrelazaban en aquellos momentos para la conformación de un gran esfuerzo encaminado a la preparación de un ejército expedicionario, dispuesto a enfrentar a Trujillo y establecer en el país un régimen democrático.
Promesa cumplida
Es preciso resaltar que en Venezuela y Cuba vivía la mayor parte del exilio dominicano, y que algunos de esos desterrados lograron reunir méritos suficientes en las luchas libradas en ambos países contra los dictadores Pérez Jiménez y Batista.
La dirigencia del exilio dominicano en Venezuela había recibido, incluso, la promesa del exilio cubano enemigo de Batista de apoyar la causa antitrujillista en caso de que se produjera el triunfo del ejército rebelde encabezado por Castro.
Al coincidir el ascenso al poder de Betancourt y Castro, la plataforma antitrujillista en el exilio se fortaleció no sólo desde el punto de vista militar, sino también propagandístico.
Es por ello que en los meses previos a la Expedición Armada de Constanza, Maimón y Estero Hondo, en Caracas y La Habana los exiliados dominicanos recibieron amplias facilidades para difundir programas de radio en los que atacaban todos los días a la dictadura de Trujillo.
Pero si bien es cierto que la causa antitrujillista se había fortalecido en el exterior, no es menos cierto que el dictador dominicano y sus asesores tenían conciencia de ello, razón por la cual previeron anticipadamente la posibilidad de una expedición armada desde el exterior.
El 23 de enero de 1959 el líder cubano Fidel Castro visitó Venezuela, reafirmando su promesa de ayuda a los enemigos de Trujillo en el exilio, en lucha por acabar con la tiranía.
Castro se compromete
En esa visita de Castro a Venezuela se ultimaron los detalles de la ayuda militar que Cuba prestaría a la lucha armada contra Trujillo, incluyendo el establecimiento de un centro de entrenamiento guerrillero, abierto poco después en un lugar denominado Mil Cumbres, en la provincia Pinar del Río.
En una etapa anterior al triunfo de la revolución encabezada por Castro, el exilio dominicano en Caracas había enviado a Cuba a uno de sus dirigentes, Enrique Jiménez Moya, en ocasión de llevarse a la Sierra Maestra un avión repleto de armas y pertrechos.
Jiménez Moya también llevó a Castro un mensaje de la Unión Patriótica Dominicana, en el que le pedía permitir la incorporación de antitrujillistas dominicanos al Ejército Rebelde, con el fin de que se entrenaran y foguearan en el combate, y así estar preparados para una futura expedición armada contra Trujillo.
Pero la lucha armada en Cuba terminó poco después, y Jiménez Moya fue el único dominicano que llegó a pelear junto a Castro, siendo herido en combate, cuando un fragmento de granada le atravesó un riñón. Posteriormente fue ascendido a capitán del Ejército Rebelde Cubano.
En una reunión que sostuvo Fidel Castro con los exiliados dominicanos en Caracas, el líder cubano ofreció una ayuda de tres millones de dólares y recomendó que la expedición armada estuviese formada fundamentalmente por los propios dominicanos.
Ningún político
Castro además les dijo: “Si queremos que la expedición no fracase, la misma no debe ser dirigida por políticos tradicionales. Sus dirigentes deben salir del seno de su propia revolución”.
“Solamente les hago una exigencia – añadió Castro- y es que para contar con mi ayuda tiene que ser Enrique Jiménez Moya su comandante en jefe, y todo lo que se trate en relación a la expedición y cualquier otro asunto, debe ser a través de él. No quiero otro contacto“.
Días después una delegación de los exiliados en Venezuela viajó a Cuba a entrevistarse con Castro, para ultimar los detalles de la expedición.
El viaje lo hicieron Reinaldo Sintjago, José Horacio Rodríguez y Poncio Pou Saleta, encontrándose en La Habana con Jiménez Moya.
Se decide entonces apresurar el reclutamiento de aquellos expedicionarios que recibirían entrenamiento en la guerra de guerrillas.
El primero de marzo fue trasladado a Cuba un grupo de 46 hombres, entre ellos unos 14venezolanos, en su mayoría estudiantes.
Al llegar a La Habana, al grupo se unieron otros voluntarios provenientes de Estados Unidos.
Mas adelante se celebró en La Habana un congreso en el que participaron dirigentes de varias organizaciones antitrujillistas en el exilio, quienes formaron así el Movimiento de Liberación Dominicana, así como el aparato militar de la expedición, denominado Ejército de Liberación Dominicana, comandado por Jiménez Moya.
El organismo de dirección de la Unión Patriótica Dominicana designó su Comité Central Ejecutivo, integrado por el Dr. Francisco Castellanos, Francisco Canto, Luis Aquiles Mejía, Juan Isidro Jimenes Grullón, Cecilio Grullón y el general Juancito Rodríguez, quien fungiría como asesor.
En una proclama preparada por Jiménez Moya para difundirse después que la expedición llegara a tierra dominicana, se establecía la formación de una Junta Revolucionaría de Gobierno en el exilio, bajo la presidencia del Dr. Juan Isidro Jimenes Grullón.
Se instala el campamento
Una vez establecido el campamento, al frente fue designado José Horacio Rodríguez, sobre quien recayó la dirección de los expedicionarios llegados al país en 1959 a través de Estero Hondo, Puerto Plata.
Según relata el comandante cubano Delio Gómez Ochoa, en su libro “La Victoria de los Caídos”, el Che Guevara nunca creyó en la versión dada por algunos exiliados de que el pueblo se levantaría contra Trujillo tan pronto se produjera la expedición guerrillera.
Por órdenes de Fidel Castro, la coordinación entre los jefes de la expedición y el gobierno de Cuba estuvo a cargo del comandante Gómez Ochoa. En esa condición, Gómez Ochoa viajó a Miami junto a Jiménez Moya y Aquiles Mejía, donde compraron por 90 mil dólares un avión C-46 de transporte, utilizado en la expedición que llegó al país a través de Constanza.
Ayuda económica de Betancourt
Ese dinero era parte de la ayuda por un monto de 250 mil dólares que el presidente Betancourt entregó en apoyo a la expedición.
De ese mismo dinero se utilizó otra cantidad en la compra de 25 pistolas para los jefes de los pelotones y escuadras de los expedicionarios.
El gobierno de Venezuela también envió al campamento de Mil Cumbres un cargamento de 300 mochilas militares; 300 hamacas, 300 pares de botas de buena calidad, 300 abrigos y cananas para cartuchos de fusiles Garand.
El comandante cubano Camilo Cienfuegos mostró en todo momento su más entusiasta apoyo a la expedición, permitiendo la incorporación de uno de sus más fieles ayudantes, el capitán del Ejército Rebelde, Nene López.
En determinado momento unos 300 voluntarios llegaron a estar en el campamento, en disposición de combatir la tiranía trujillista, aunque a algunos se les dio de baja por enfermedad o porque no soportaron los rigores del entrenamiento.
Abren dos oficinas
Para dar apoyo logístico a los entrenamientos, en La Habana se establecieron dos oficinas. Una que servía de sede al comandante Jiménez Moya, y la otra a cargo de Acacia Sánchez, hermana de la fiel secretaria de Fidel Castro, Celia Sánchez. En esta oficina se despachaban las cartas enviadas por los futuros expedicionarios a sus familiares y para recibir las que éstos les enviaban a ellos.
También se recibían las ayudas recaudadas a través de las actividades promovidas en apoyo a la expedición.
Poncio Pou Saleta, sobreviviente de aquella jornada patriótica, revela en su libro “En Busca de la Libertad” el desagradable incidente suscitado entre él y el comandante Gómez Ochoa, el cual tuvo lugar en el campamento cuando éste se presentó allí por primera vez.
Pou Saleta narra que Gómez Ochoa asumió en su primera visita al campamento una actitud poco cordial, la cual consideró irrespetuosa.
Poncio enfrenta a Gómez Ochoa
“El llegó dando órdenes directas y sin tomarnos en cuenta”, relató Poncio.
“Nosotros estábamos molestos y confusos con su actitud”.
“Comenzó mirándonos fijamente a la cara, uno a uno, reteniendo la vista con mucha insistencia por largo tiempo”, agregó.
Frente a esta actitud de Gómez Ochoa, Pou Saleta se levantó de la silla dando un golpe en la mesa, y protestó diciendo: “¿Qué vaina es esta...Usted está creyendo que porque está en suelo cubano nosotros estamos obligados a aguantarle su actitud?”
“Eso no se queda así,” subrayó enérgicamente Pou Saleta.
Luego abandonó el campamento y se trasladó a La Habana, dirigiéndose a la sede del Movimiento de Liberación Dominicana, donde narró a Jiménez Moya y a otros dirigentes lo sucedido. Posteriormente el incidente fue discutido y abordado en una reunión con la presencia de Gómez Ochoa en la que éste se acercó a Pou Saleta para pedirle disculpas.
El poderío de Trujillo
Desde mediados de los años 50, Trujillo había edificado y puesto en servicio un amplio y moderno complejo militar en la parte oriental del Distrito Nacional, al construir la Base Aérea de San Isidro, dotada de una poderosa flotilla de aviones de guerra P-47, P-51 y Vampiros.
Asimismo, contaba con un impresionante batallón de blindados, que incluía tanques de guerra y carros de asaltos, los cuales eran operados por oficiales y soldados entrenados en Francia, Venezuela y Panamá.
Disponía también de una guarnición de artillería provista de ametralladoras pesadas y livianas, cañones, tanques, bazucas y morteros.
Funcionaba además la Academia Militar Batalla de Las Carreras, donde jóvenes cuidadosamente seleccionados eran capacitados y entrenados en técnicas avanzadas de infantería y aviación militar, y a más de eso fue establecido un Centro de Enseñanza destinado a la formación de un ejército moderno.
Todo ese poderoso complejo militar, fue construido y equipado para fortalecer la capacidad bélica del régimen y para garantizar su larga permanencia en el poder bajo la conducción de relevo de Ramfis Trujillo, el hijo mimado del tirano.
A este respecto Trujillo tenía como referencia lo sucedido en Nicaragua, donde el dictador ajusticiado Anastacio Somoza fue reemplazado por su hijo Luis, y luego por su otro hijo, Tachito, quien prolongó el régimen somocista hasta 1979, cuando fue sacado del poder por los sandinistas.
Poco después, Pou Saleta se reunió con Fidel Castro en La Habana y éste le preguntó: “Poncio, ¿Cómo van las cosas en el campamento?”, respondiéndole que todo iba bien.
Fidel contra los comunistas
El líder cubano le comentó a seguidas:
“No es verdad. No es conveniente que los comandos estén en manos de los comunistas, aún cuando no se pueda prescindir de ellos porque son buenas personas, muy decididas y activas.”
Entretanto, en el campamento de Mil Cumbres el entrenamiento de los expedicionarios antitrujillistas seguía su ritmo acelerado, con los ejercicios militares de rigor, como las largas caminatas a través de montañas y matorrales y las prácticas de tiro.
A medida que los días y semanas transcurrían y los expedicionarios avanzaban en su preparación física y militar, el deseo de iniciar la guerra en suelo dominicano iba en aumento.
No obstante, el comandante guerrillero de Sierra Maestra, el legendario Ernesto-Che-Guevara, consideraba que todavía ellos no estaban suficientemente preparados para enfrentar con posibilidad de éxito a un ejército numeroso y bien armado como el de Trujillo.
Líderes le dan apoyo
Lo cierto es que, con apego a la verdad histórica, los líderes más importantes de la Revolución Cubana, como Fidel Castro, Che Guevara, Raúl Castro y Camilo Cienfuegos, le prestaron el mas decidido apoyo a aquella jornada patriótica de los dominicanos empeñados en poner fin a la tiranía trujillista. De su parte, Che Guevara se mantuvo siempre atento al desarrollo de los entrenamientos y a la adecuada preparación de los combatientes.
Igualmente, Camilo Cienfuegos mostró idéntica preocupación al punto de presentarse en persona a supervisar la salida de los tres contingentes hacia el territorio dominicano.
Como si todo eso fuera poco, 20 cubanos veteranos de Sierra Maestra fueron puestos al servicio de la expedición, muriendo en combate, o fusilados después, 18 de ellos.
Gómez Ochoa recuerda en su libro ya citado que Fidel Castro le recomendó a Jiménez Moya que tan pronto desembarcaran se dirigieran a las montañas y evitaran enfrentamientos con las tropas del régimen.
Le señaló que Trujillo no era cobarde, y sí muy inteligente y astuto, sin descartar la posibilidad de que emprendiera represalias aéreas contra Santiago de Cuba.
Bajo la supervisión personal del comandante de Sierra Maestra, Camilo Cienfuegos, los dos grupos de expedicionarios que llegarían al país por Mar, a través de Puerto Plata, salieron de Cuba en la tarde del 13 de junio de 1959 desde Punta Arena.
Un total de 144 combatientes antitrujillistas se hicieron a la mar en dos lanchas, una de las cuales registró una avería, lo que provocó que regresaran a puerto para reemplazarla por la Tínima. La otra nave era la Carmen Elsa, la más grande, en la cual arribarían 121 expedicionarios.
De esta cantidad, 25 fueron desembarcados en el imprevisto regreso, debido a que se enfermaron a causa de mareos, quedando un total de 96.
El arribo al país de estos contingentes se fijó para el día siguiente, 14 de junio, coincidiendo con la llegada del tercer grupo que sería transportado por avión. A causa del retorno de las lanchas, el desembarco por Puerto Plata tuvo un retraso de cinco días, lo que a la postre resultó en un gran desastre.
Arman a Ventura SimóA las dos de la tarde del día 14, un grupo de 54 combatientes empezó a abordar el avión, y fue en ese momento cuando el capitán piloto Juan de Dios Ventura Simó fue dotado de un fusil FAL perteneciente al oficial cubano, Luis Simón, quien en el último momento desistió de venir en la expedición.
En su libro previamente citado, Gómez Ochoa relata: “le quitamos el fusil FAL y se lo dimos a Ventura Simó, quien se suponía que no iba como soldado. El nos lo pidió tanto, que aceptamos su incorporación como combatiente.” Agrega Gómez Ochoa que “hasta entonces a Ventura Simó lo habíamos tenido en una especie de retención provisional en una habitación del hotel Havana Hilton, pero él expreso su deseo ferviente de acompañarnos a combatir, y por eso le dimos el fusil de un arrepentido.”
El avión con los expedicionarios despegó con cierta dificultad debido al exceso de carga, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez.
En principio el aterrizaje sería en San Juan de la Maguana, pero se decidió no hacerlo ya que se abrieron zanjas y se colocaron troncos de madera en la sabana donde se realizaría el descenso. Por tal razón se escoge la pista de Constanza, lugar que en principio se consideró peligroso ya que allí se concentraba la Legión Extranjera del Caribe, integrada por unos 1.500 hombres, muchos de ellos mercenarios contratados por Trujillo, más una guarnición del Ejército.
Cuando el avión sobrevolaba Constanza, Ventura Simó asesoraba al piloto venezolano sobre las maniobras del descenso y aterrizaje.
Aterrizaje en Constanza
Después que la nave aterrizó, una vanguardia de siete combatientes descendió primero, con la misión de dar protección a los demás, durante la salida, y ante un eventual ataque de los militares.
Esa vanguardia la integraron Gómez Ochoa, los cubanos Nene y Frank López, Tony Hungría, Mayobanex Vargas, Antonio Almánzar y Rafael Moore Garrido, Fellín.
Mientras los expedicionarios descendían del avión, se acercaban al lugar un jeep, un carro y un camión llenos de militares, a los cuales la vanguardia disparó, provocando el incendio del camión al estallar el tanque de la gasolina.
La confusión generada por el tiroteo hizo que el piloto moviera el avión, causando así la caída del tabloncillo a través del cual se deslizaban los combatientes.
Debido a eso, los últimos expedicionarios en salir tuvieron que lanzarse desde una altura apreciable, motivando que algunos de ellos sufrieran contusiones al caer a tierra, como sucedió a los cubanos José Luis Calleja y Pablito Mirabal.
Otros obstáculos
Además, se quedaron en el avión los equipos de transmisión para la instalación de una emisora clandestina, así como las minas antitanques que se utilizarían en la voladura de puentes, lo que se constituyó en una gran pérdida inicial.
El siguiente obstáculo importante, lo representó atravesar un canal de riego ancho y profundo, lleno de agua.
Gómez Ochoa afirma que en la travesía del canal fue que José Antonio Spignolio, ayudante de Jiménez Moya, perdió su mochila en la cual se encontraban mapas señalizados con las operaciones de la expedición, incluyendo los puntos donde debían desembarcar los otros combatientes que llegarían por Maimón y Estero Hondo.
La captura de esos documentos permitió a Trujillo y sus jefes militares enviar a las costas de Puerto Plata, barcos y lanchas de guerra, más una estrecha vigilancia aérea.
El retraso en la llegada de las dos lanchas que salieron de Cuba por Punta Arena con los otros dos grupos de expedicionarios, más la captura de los mapas, provocaron que los desembarcos por las costas de Puerto Plata terminaran en un rotundo fracaso militar.
Pese a los tres sucesos adversos representados por el retraso en la llegada a Estero Hondo y Maimón; dificultad provocada por la travesía del ancho canal repleto de agua y separación del contingente entre los grupos de Jiménez Moya y Gómez Ochoa, los expedicionarios lograron inicialmente un gran impacto psicológico a su favor.
Miedo se apodera de militares
Esta impresión positiva se manifestó a través de las primeras informaciones llegadas a los cuarteles militares, que daban cuenta de la certera puntería de los patriotas llegados desde el exterior. Según esa versión, los llamados barbudos eran excelentes tiradores, al punto de que sus disparos impactaban siempre en la frente de los soldados del régimen.
La versión en tal sentido se esparció rápidamente, provocando un miedo que se extendió entre los militares de la retaguardia trujillista, destinados a reforzar o reemplazar a sus compañeros enviados a Constanza.
En la Base de San Isidro esa versión sobre la certera puntería de los expedicionarios se tornó en angustia y desconcierto al conocerse la muerte en combate del sargento Bibieca, considerado uno de los militares más aptos en el arte de la guerra.
Los militares trujillistas recobraron valor y confianza con la llegada de los primeros expedicionarios capturados y los resultados favorables derivados del fracaso de los desembarcos por las playas de Puerto Plata.
La mayor parte de los expedicionarios fueron abatidos en la playa por el fuego de las unidades de la Marina de Guerra y los ataques de los aviones de la hoy Fuerza Aérea.
La aviación ataca
Los más despiadados ataques aéreos continuaron aún después que los expedicionarios sobrevivientes se internaron en la espesura puertoplateña. Lo anterior explica la razón por la cual los patriotas que llegaron por Maimón y Estero Hondo no tuvieron ninguna oportunidad de establecerse y abrir nuevos frentes guerrilleros.
De su parte, Gómez Ochoa alcanzó las montañas de Constanza junto a otros 20 combatientes, y allí pasaron su primera noche, avanzando con sigilo al día siguiente mientras helicópteros militares sobrevolaban tratando de ubicarlos.
El grupo encabezado por Gómez Ochoa no volvió contactar al de Jiménez Moya, que aparentemente permaneció en la parte baja de Constanza, trabando combates inoportunos con las tropas del ejército trujillista.
Hasta donde se sabe, el grupo dirigido por Jiménez Moya fue diezmado rápidamente, lo que unido al fracaso en Maimón y Estero Hondo redujo completamente la posibilidad de una guerra larga y con posibilidades de éxito.
Al perder todo contacto con el jefe de la expedición, el cubano Gómez Ochoa abrigaba la esperanza de contactar a los expedicionarios que llegarían a través del mar, ya que desconocía su total fracaso.
El hambre hace estragos
Tres días después de su llegada, el grupo comandado por Gómez Ochoa empezó a sufrir los efectos del hambre, ya que se les habían agotado las pocas raciones alimenticias que trajero.
Buscando comida en un ventorillo cercano, una patrulla guerrillera se enfrentó a dos soldados del régimen que cayeron abatidos, pero en la acción fue herido de muerte Pedro Pablo Fernández, convirtiéndose en la primera baja del grupo.
La única comida obtenida en el ventorillo, consistió en algunos panes duros y dulce de coco con leche. Con esa ingesta, al otro día los expedicionarios experimentaron los efectos de los primeros ataques aéreos.
Los días transcurrieron con los guerrilleros evitando los combates, tratando de establecerse en las montañas y conseguir alimentos, pero las largas y difíciles caminatas y el hambre agotaban a los menos preparados para una actividad guerrillera sin algún apoyo entre los campesinos de la zona.
Vargas y Vargas recuerda, entonces la advertencia hecha en el campamento por el Che Guevara, de que todavía ellos no estaban preparados para emprender una experiencia como ésa.
Dos semanas después de su llegada al país, el grupo comandado por Gómez Ochoa es el único que se mantiene prácticamente intacto, pero convencido de que ya no sería posible el éxito de la expedición.
A través de la emisora oficial del régimen, se enteran del fracaso de los frentes guerrilleros que debieron operar desde Puerto Plata, ya que periódicamente y en los días sucesivos se leía una tenebrosa lista de los expedicionarios muertos, entre ellos Jiménez Moya, el comandante supremo. Además, la prometida ayuda aérea desde Cuba se fue desvaneciendo con el desarrollo de los acontecimientos.
Campesina bondadosa
El 27 de junio disfrutaron de un agradable manjar con carne de chivo y víveres preparados por la campesina Delfina Pérez, quien les dio albergue y les permitió pasar la noche en su humilde vivienda.
La bondadosa campesina les exhortó a volver, al momento de despedirse a la mañana siguiente, prometiéndoles guardarles azúcar y alimentos.
El 30 de junio penetraron a otra vivienda campesina cuyos propietarios accedieron a cocinarles víveres, pero mientras esperan la cocción de los alimentos, un contingente de soldados los rodea, desatándose un furioso tiroteo.
El cerco tendido por los militares les resulta difícil de romper, cayendo heridos de gravedad Fellín Moore Garrido y Cosme Rojas Pérez.
Del grupo de 19 que aún permanecían con Gómez Ochoa, solamente 11 escapan o permanecen unidos, pero uno de ellos, Gonzalo Almonte Pacheco, se extravía cuatro días después.
Para el 17 de Julio seguían juntos Gómez Ochoa, Pablito Mirabal, Poncio Pou, Reinaldo Sintjago, Meraldo Guzmán, Frank López, Miguel Feliú Arzeno, Juan Almánzar Díaz, David Chernovy y Antonio Achécar Kalaf, Tonino.
Ese día, se produce un choque armado que los obliga a dispersarse, y del grupo de Ochoa apenas se reagrupan seis de ellos, resultando herido y apresado el segundo comandante de la expedición, Reinaldo Sintjago Pou.
Se rinden Pou y Gemán
El 10 de Julio, Pou Saleta y Meraldo Germán se rindieron con la mediación del sacerdote católico Fernando Gavino, quien los llevó ante el general Mélido Marte. Al día siguiente fueron apresados los cubanos Gómez Ochoa, Pablito Mirabal y Frank López, al quedarse dormidos cerca de un camino en la montaña.
De los últimos siete expedicionarios apresados, sólo uno, el cubano Frank López, fue asesinado en La 40, mientras a los otros seis se les mantuvo vivos y fueron indultados en febrero de 1960.
Los peores sufrimientos
Pacheco Almonte fue asesinado dos meses después del indulto, mientras Gómez Ochoa, Pablito Mirabal, Pou Saleta, Mayobanex Vargas y Francisco Meraldo Guzmán pudieron ver el final de la tiranía trujillista.
Años después, el jovencito Mirabal murió en La Habana electrocutado por un rayo, y Guzmán expiró en 2001, de muerte natural.
Una cantidad indeterminada de expedicionarios fueron ejecutados sumariamente en los campos de batalla o luego de ser apresados y terriblemente torturados en El 9, La 40 y la Base de San Isidro.
Existe constancia de que los peores sufrimientos y las muertes más horrendas fueron padecidas por el capitán piloto Ventura Simó y el ex sargento de la Marina de Guerra, José Mesón Acosta.
Publicado por Rammy Figueroa 0 comentarios
Etiquetas: Poemas, Cuentos, Politica Historia, Revolución
Nuevo malware interviene el portapapeles de Windows
Código maligno activa enlace hacia sitio que intenta instalar falso software de seguridad.Nuevo tipo de ataque en línea aprovecha la función del cortapapeles para inducir al usuario a visitar un sitio maligno. Como es sabido, el portapapeles almacena texto o elementos gráficos que el usuario ha copiado con el fin de pegarlos y usarlos en otros programas.
Usa anuncios Flash
Los sistemas infectados por este malware son forzados a abrir un enlace hacia un sitio de intrusión y fraude. El código usa Flash como plataforma, que "limpia" el portapapeles instalando en este el enlace en cuestión.
El enlace no puede ser eliminado con facilidad, y se presenta cada vez que el usuario intenta pegar algo.
Reinicio y desactivar funciones de Firefox
Expertos de F-Secure han observado el código maligno en anuncios flash en sitios corrientes, lo que aumenta la preocupación.
Por ahora no hay una solución definitiva, y F-Secure recomienda reiniciar el sistema. Una solución adicional puede ser detener todos los procesos vinculados a Firefox mediante el programador de tareas (Ctrl+Alt+Del).
“Es un ataque interesante, pero no parece tener un alto grado de propagación por el momento. No recuerdo haber visto algo así antes", comentó el director científico de F-Secure, Mikko Hypponen, a BBC.
Publicado por Rammy Figueroa 0 comentarios
Etiquetas: Poemas, Cuentos, Politica Noticias Tecnología, Seguridad, Tecnología
martes, 19 de agosto de 2008
Diogenes & Boquechivo
Publicado por Rammy Figueroa 0 comentarios
Etiquetas: Poemas, Cuentos, Politica Boquechivo
lunes, 18 de agosto de 2008
Diogenes & Boquechivo
Publicado por Rammy Figueroa 0 comentarios
Etiquetas: Poemas, Cuentos, Politica Boquechivo








